lunes, 20 de junio de 2011

Folies d'Espagne, Marin Marais (1656-1728)


Maravillosa como siempre la viola de gamba de Jordi Savall.

Marin Marais, segundo hijo de un zapatero parisinoque se convirtió en músico de corte del rey Luis XIV

Nessum dorma, Turandot


Trabajadoras y trabajadores domésticos

Convenio


La OIT adopta normas laborales para proteger a entre 53 y 100 millones trabajadores domésticos en el mundo

Comunicado de prensa | 16 de junio de 2011 
GINEBRA (Noticias de la OIT)- Delegados de gobiernos, empleadores y trabajadores que atienden a la 100ª Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), adoptaron hoy el 16 de junio, por primera vez en la historia, normas laborales internacionales destinadas a mejorar las condiciones laborales de decenas de millones de trabajadoras y trabajadores domésticos en el mundo.
“Por primera vez llevamos el sistema de normas de la OIT a la economía informal y este es un acontecimiento de gran importancia”, dijo el Director General de la OIT, Juan Somavia. “Se ha hecho historia”, agregó.
Los delegados aprobaron el Convenio sobre las Trabajadoras y Trabajadores Domésticos (2011)por 396 votos a favor, 16 votos en contra y 63 abstenciones, y la Recomendación que lo acompaña por 434 votos a favor, 8 votos en contra y 42 abstenciones.
Las nuevas normas se convertirán en el Convenio 189 de la OIT y la Recomendación 201 desde que fuera fundada la Organización en 1919. El Convenio es un tratado internacional vinculante para los Estados miembros que lo ratifiquen, mientras que la Recomendación ofrece una guía más detallada sobre la forma en que el Convenio puede ser llevado a la práctica.
La OIT es la única organización tripartita de las Naciones Unidas, y cada uno de sus 183 Estados miembros está representado por dos delegados del gobierno, uno de los empleadores y uno de los trabajadores, quienes pueden votar en forma independiente.
Las nuevas normas de la OIT establecen que los millones de trabajadoras y trabajadores domésticos del mundo que se ocupan de las familias y los hogares podrán tener los mismos derechos básicos que otros trabajadores, incluyendo horas de trabajo razonables, descanso semanal de al menos 24 horas consecutivas, un límite a los pagos en especie, información clara sobre los términos y las condiciones de empleo, así como el respeto a los principios y derechos fundamentales en el trabajo, incluyendo los de libertad sindical y negociación colectiva..
De acuerdo con estimaciones recientes de la OIT basadas en estudios o censos nacionales de 117 países el número de trabajadoras y trabajadores domésticos en el mundo es de al menos 53 millones. Pero los especialistas consideran que debido a que este tipo de trabajo se realiza a menudo en forma oculta y sin registros, el total podría ser de 100 millones de personas. En los países en desarrollo representan entre 4 y 12 por ciento del empleo asalariado. Alrededor del 83 por ciento son mujeres o niñas, y muchas son migrantes.
El artículo 1 del nuevo instrumento de la OIT dice que “la expresión ‘trabajo doméstico’ designa el trabajo realizado en un hogar u hogares”. Si bien estos instrumentos cubren a todos los trabajadores domésticos, se consideran medidas especiales para proteger aquellos trabajadores que puedan estar expuestos a riesgos adicionales debido a su corta edad, a su nacionalidad, o a su condición de alojamiento, entre otros.
De acuerdo con los procedimientos de la OIT, el Nuevo Convenio de la OIT estará vigente después que dos países lo hayan ratificado.
“Es muy importante que hayamos colocado a los trabajadores domésticos al amparo de nuestros valores, para ellos y para todos los que aspiren a un trabajo decente. Esto también tendrá repercusiones relacionadas con las migraciones y la igualdad de género”, dijo Somavia.
En su texto de introducción el nuevo Convenio dice que “el trabajo doméstico continúa siendo infravalorado e invisible y lo realizan principalmente las mujeres y las niñas, muchas de las cuales son migrantes o forman parte de comunidades desfavorecidas, y son particularmente vulnerables a la discriminación con respecto a las condiciones de empleo y de trabajo, así como a otros abusos de los derechos humanos”.
La Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Michelle Bachelet, dijo durante una visita a la Comisión en la cual concluyeron dos años de deliberaciones sobre este tema que el déficit de trabajo decente de las trabajadoras y trabajadores domésticos “ya no puede ser tolerado”, y recordó que estos trabajadores “permiten mantener en movimiento el motor de la economía y los engranajes de la sociedad”.
Bachelet dijo que ONU Mujeres apoyará la ratificación y aplicación de los nuevos instrumentos de la OIT, que calificó como “un aporte de importancia histórica a la agenda del desarrollo”.
“Necesitamos normas que sean efectivas y vinculantes para poder ofrecer trabajo decente a las trabajadoras y trabajadores domésticos, que ofrezcan una guía efectiva para gobiernos, empleadores y trabajadores”, dijo la vicepresidenta por los Trabajadores, Halimah Yacob, de Singapur. Ella hizo notar que existe una responsabilidad colectiva que implica dotar a las trabajadoras y trabajadores domésticos de algo que ahora no tienen: el reconocimiento de que son trabajadoras, y el respeto y su dignidad como seres humanos.
El vicepresidente de los empleadores, Paul MacKay, de Nueva Zelandia, declaró que "estamos de acuerdo con la importancia de darle la relevancia necesaria al trabajo doméstico y responder a serias preocupaciones relacionadas con los derechos humanos. Todos los empleadores están de acuerdo con que hay oportunidades para hacer algo mejor por los trabajadores domésticos y las familias para las que trabajan".
“El diálogo social se ha visto reflejado en los resultados que hemos logrado”, dijo el presidente de la Comisión que discutió el contenido de las nuevas normas, el delegado gubernamental de Filipinas, H.L. Cacdac.
“Este es un logro muy importante”, dijo a la directora del Programa de la OIT sobre Condiciones de Trabajo, Manuela Tomei, que describió las nuevas normas como “robustas pero flexibles”. Agregó que con estos instrumentos está claro que “las trabajadoras y trabajadores domésticos no son sirvientes ni miembros de la familia. Son trabajadores. Después de hoy día no pueden ser considerados como trabajadores de segunda categoría”.
La adopción de las nuevas normas ha sido el resultado de un largo proceso. En marzo de 2008 el Consejo de Administración de la OIT decidió colocar el tema en la agenda de la Conferencia. En 2010 la Conferencia realizó la primera discusión sobre el tema y acordó llevar a cabo una segunda discusión en 2011 con la finalidad de adoptar el Convenio y la Recomendación que lo acompaña.

sábado, 18 de junio de 2011

Las tiranías árabes usan la violencia sexual como arma contra las mujeres


La Corte Penal Internacional investiga supuestas violaciones 

masivas por parte de las tropas de Gadafi.

TRINIDAD DEIROS/ ÓSCAR ABOU-KASSEM/ GUILLAUME FOURMONT Publico.es



El rostro de Iman el Obeidi, la mujer que en marzo irrumpió en un hotel lleno de periodistas en Trípoli denunciando haber sido violada por 15 soldados de Gadafi, será muy probablemente una de las imágenes que perdurará de la revolución en Libia.
La tragedia de El Obeidi, ahora refugiada política en Rumanía, es un ejemplo de cómo la violencia desencadenada por las dictaduras árabes durante las revueltas populares se ha abatido con dureza sobre las opositoras, especialmente vulnerables a armas de represión como la violencia sexual.
Hay pruebas de que el Ejército libio ha repartido Viagra entre sus hombres
Regímenes tiránicos como el de Muamar Gadafi han aprovechado la condición de las mujeres en las sociedades árabes (de la castidad femenina depende el honor de toda la comunidad) para castigar a quienes no eran afines a sus tesis y, de paso, a sus familias, sobre las que trataban de arrojar un estigma de por vida.
Así fue en el caso de El Obeidi. Tras ser sacada a rastras del hotel por funcionarios del régimen y secuestrada, antes de ser deportada a Qatar, El Obeidi fue calificada de "prostituta y borracha" por el régimen. Sus supuestos violadores incluso la denunciaron en los tribunales.
Pero la violación que esta abogada de 28 años denunció, en un acto de enorme coraje, parece estar muy lejos de ser la única en la guerra libia. La representante especial de la ONU sobre violencia sexual en conflictos, Margot Wallstrom, aseguró hace días que los casos conocidos de violaciones en Libia pueden ser sólo "la punta del iceberg" de un fenómeno que la tiranía del coronel Gadafi parece estar utilizando como arma de guerra.
Opositoras de la plaza Tahrir fueron sometidas a pruebas de virginidad

"Peor que la muerte"

La Corte Penal Internacional ya lo está investigando y su fiscal jefe, Luis Moreno Ocampo, ha afirmado tener "informaciones que confirman que las violaciones son un nuevo aspecto de la represión" en el país magrebí, que además se ejerce con crueldad extrema y premeditada. Hana Elgadi, una activista de derechos humanos de la organización World for Libya, dijo a la BBC que los hombres de Gadafi violan a sus víctimas en presencia de sus padres y hermanos.
"Ser vistas desnudas y violadas es peor que la muerte para ellas", deploró Elgadi. La organización de esta voluntaria ha denunciado además que las víctimas de violación que han quedado embarazadas corren el riesgo de ser asesinadas por sus familiares para tratar de borrar el estigma.
Moreno Ocampo, el fiscal de La Haya, ya ha informado acerca de alguna de las pruebas en poder del tribunal, como son los "elementos que confirman que la compra de contenedores con medicamentos como Viagra [con el fin de facilitar las violaciones] forma parte de la política del régimen de Gadafi".
Por su parte, dirigentes rebeldes han entregado a la CNN vídeos de violaciones y torturas a mujeres que dicen haber encontrado en los móviles de mercenarios de Gadafi caídos en combate.
Sin llegar a ese extremo de crueldad, hay testimonios que indican que también Egipto, incluso después del derrocamiento de Mubarak, ha utilizado la amenaza del deshonor como arma para amedrentar a las mujeres que han participado en la revuelta.

Acusadas de prostitución

Pese a que el pueblo egipcio logró derrocar a Mubarak el pasado febrero, el Ejército ha mantenido desde entonces una represión de baja intensidad con los manifestantes que han seguido protestando exigiendo mayores libertades y el fin del estado de emergencia.
Opositores locales han denunciado que los militares aplicaban una crueldad especial contra las manifestantes que seguían concentradas en la plaza Tahrir de El Cairo. La noche del 9 de marzo, el Ejército decidió dar ejemplo con 18 mujeres que permanecían acampadas en la plaza cairota.
Bahiya al Aradi fue encontrada muerta tras participar en la revuelta en Bahrein
La activista egipcia Mona Seif contó a Público que en los testimonios que ha recogido de tres de las detenidas se cuenta como fueron golpeadas y llevadas a las dependencias del Museo Egipcio. Allí se las sometió a varias pruebas de virginidad y se amenazó con acusar de prostitución a las que no superaran el test.
"Esta semana nos reunimos con un portavoz del Ejército que admitió que habían realizado las pruebas con la justificación de que así luego ellas no podrían decir que habían sido violadas en las cárceles", cuenta Seif desde El Cairo.
La violencia sexual no es la única que padecen las mujeres del mundo árabe, que, ya antes de las revueltas, sufrían especialmente la injusticia y la marginación que imponen las dictaduras locales.
En la región, destaca la opresión que viven las féminas en el Golfo Pérsico. Esta región es, según el índice de libertad de la fundación estadounidense Freedom House, la zona del mundo árabe donde las mujeres son menos libres. En países como Arabia Saudí, el grado de libertad se acerca a cero; es decir, una ausencia casi total de derechos económicos, políticos y sociales. En el reino de la familia Al Saud, donde los religiosos ejercen un férreo control sobre el poder y la sociedad, las mujeres no pueden hacer nada (ni ir al médico ni ir de compras) sin estar acompañadas por un hombre. En público deben llevar siempre una abaya, una larga túnica que las cubre de la cabeza a los pies. Ni siquiera tienen derecho a conducir.
Sin embargo, desde el inicio de las revueltas árabes, el control sobre las mujeres se ha acentuado en un país que hasta ahora era considerado como un modelo en la región: Bahrein.
Las autoridades del pequeño reino, que otorgaron el derecho de voto a las mujeres en 1973, respondieron en marzo con la máxima represión contra los manifestantes reunidos en la plaza de la Perla de Manamá. Entre las víctimas, una mujer que luego se convirtió en un símbolo: Bahiya al Aradí. Desapareció la mañana del 16 de marzo y su cadáver, con dos disparos en la cabeza, fue hallado en su coche cinco días después. Los activistas prodemocracia acusaron a la Policía de su asesinato. El pasado día 16, tres mujeres que se manifestaban de manera pacífica, fueron detenidas. A día de hoy, no se sabe nada de ellas.

Enfermeras torturadas

La represión en Bahrein no ha cesado con el final de las protestas. Muchas médicas y enfermeras que cuidaron de los heridos afirman ahora que fueron torturadas por las fuerzas de seguridad, que las acusaban de haber atentado contra el régimen de la familia Al Jalifa.
Ella (que prefiere conservar el anonimato por razones de seguridad y da su testimonio a través del correo electrónico) es médica y fue detenida y luego liberada. "Un oficial me dijo: Le aconsejo que lo cuente todo o le pegaré y la torturaré como si fuera un asno", recuerda.
Asegura que le golpearon en la cara y le ataron los pies y las manos. "Hasta las mujeres policías se asustaron cuando salí de la sala de interrogatorios". Pero no era el final. Al día siguiente, un agente la amenazó con "colgarla del techo por los pechos antes de violarla".
Muchas de esas médicas y enfermeras bahreiníes temen ahora ser condenadas por la Justicia.

miércoles, 1 de junio de 2011

Los uniformes del Hospital San Rafael

AmecoPress


Las enfermeras de la Clínica San Rafael ya pueden vestir igual que sus compañeros

El Tribunal Supremo ha declarado anticonstitucional la obligación del uso de falda, cofia y delantal para las mujeres
Madrid, 31 may. 11. AmecoPress. El Tribunal Supremo ha declarado anticonstitucional la obligación de la clínica San Rafael de Cádiz, propiedad de la empresa José Manuel Pascual SA, a que las enfermeras de consultas y planta vistan falda, delantal y cofia y condena a la entidad a que permita que las trabajadoras afectadas “puedan desempeñar la actividad con la misma ropa de trabajo asignada para los hombres”.

El fallo señala que tal obligación es contraria al principio de no discriminación por razón de sexo que recoge la Constitución, además de ser una práctica “discriminatoria y una actitud empresarial que no resulta objetivamente justificada”. CCOO considera que con esta sentencia se repone el derecho de estas trabajadoras y que con ella debe de cesar la actitud tanto de persecución como de discriminación que Pascual ha mantenido con ellas.
La sentencia del Alto Tribunal anula el fallo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), que desestimó en 2009 el conflicto colectivo interpuesto por la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO de Andalucía contra la dirección de Clínicas Pascual, a través del Servicio de Defensa Legal de la secretaría de la Mujer del sindicato, encargada de gestionar el conflicto desde el comienzo. Soledad Pérez, directora del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), recuerda que “ya criticamos en su momento esa decisión porque consideramos que las leyes está por encima de un convenio colectivo”. Convenio al que se aferraba la defensa de la empresa y cuyos líderes sindicales, apunta Soledad Pérez, “eran varones”.
Francisco Carbonero, secretario general de CCOO de Andalucía, y su homólogo en la Federación de Sanidad, Humberto Muñoz, han calificado de “gran noticia” la sentencia que repara así una discriminación por razón de género “que parece más de otra época que del siglo XXI”, ya que determina que la obligación de las enfermeras de consultas y planta de llevar falda, delantal y cofia frente a los pijamas sanitarios del personal de quirófano es “anticonstitucional”. Carbonero ha advertido que “ahora vigilaremos que se cumpla” y ha instado a la Consejería de Salud “para que no permita que empresas que gestionan la sanidad con dinero público lleven acciones discriminatorias como esta”.
Satisfecha se muestra también Soledad Pérez de que “haya imperado el sentido común de la aplicación de las leyes de igualdad”. Ha querido aclarar que el IAM nunca ha dicho que el uso de la falda atente contra la dignidad de las mujeres sino que el atentado reside en la imposibilidad de poder elegir si usarla o no. Un uniforme, el de la falda, la cofia y el delantal, que, además de haber sido definido por algunas trabajadoras como “incómodo y no operativo”, resulta “sacado de tiempo, de momento histórico”, según Soledad Pérez. Al alegato de José Manuel Pascual S.A. de que el uniforme constituye la marca de la empresa, la directora del IAM contesta que lo importante es “la calidad del servicio que se presta”.
La sentencia del TS también recoge la sanción de 6.000 euros que la Inspección de Trabajo de Cádiz impuso a Clínicas Pascual en 2008 al considerar que la entidad vulneraba la Ley de Igualdad al impedir a sus trabajadoras que decidieran el tipo de ropa que llevaban en el desarrollo de sus funciones. De hecho, la entidad retiró un complemento de productividad a quienes utilizaban un uniforme compuesto por camisa y pantalón.
Fotografía archivo AmecoPress

¿Somos las mujeres culpables?

Artículo para reflexionar sobre por qué las mujeres ocupan o no ocupan determinados puestos de trabajo

El País

¿Subordinadas?

Por: lolahuetemachado

Pongamos una organización como esta redacción misma desde la que escribo. Las mujeres en los puestos altos del periódico apenas existen. Mejor, redondeando: no existen. Una sola entre un pleno de hombres, en este caso, en muchas reuniones de alto nivel redaccional. Parece que no hay modo. Lo muestran los datos tozudos. Se comenta una y otra vez. Se planean medidas, se hacen estudios... Y lo dice en esta conferencia la directora de compras y desarrollo de Facebook, Sheryl Sandberg, que sí ha llegado a un puesto de altura dentro de su empresa puntera tras abandonar Google. 
“No vivimos ya en el mundo de nuestras madres y nuestras abuelas”, comenta. Así que, somos afortunadas. Vivimos en otro claramente mejor. Poseemos estudios. Tenemos garantizados derechos que para ellas eran inimaginables. Hasta ahí, perfecto. Lo que sucede es que aún existe un problema, asegura Sandberg en esta conferencia de TED. “Las mujeres no están alcanzando la cima de sus profesiones en ningún lugar del mundo”. Y da cifras: nueve jefas de Estado de 190 en el mundo; un 13% apenas del personal parlamentario es femenino; un 15% en puestos directivos de la empresa privada… “Los números no se han movido desde 2002”, afirma. Y no hay visos de que vayan a mejorar. “Incluso en las organizaciones sin ánimo de lucro, donde abundan ella, sólo el 20% ocupa altos cargos”. ¿Qué parte de la maquinaria no encaja? ¿Qué es lo que está funcionando mal?
Dejando a un lado la tan manida culpa del poder establecido, empeñado en perdurar, y del sistema, y puesto que somos arte y parte en él, ¿cual es nuestra responsabilidad en esta realidad que nos omite y/o difumina? ¿Será que hacemos algo equivocado? ¿Es que no somos ambiciosas? ¿No peleamos? ¿No nos interesa lo que se ofrece? ¿No participamos? ¿O es que somos ineficaces, vagas, cómodas, serviles...? Sobre todas estas cuestiones hay mucho escrito. Y lo último citado es lo que afirma la ex redactora jefe de Die Tageszeitung, el periódico más a la izquierda en Berlín, en un libro de reciente publicación que ha levantado ampollas hasta por el título: La cobardía de las mujeres (Die Feigheit der Frauen). 
Bascha Mika se despacha a gusto y no por despecho, asegura, sino tras largas y frecuentes conversaciones con colegas y no colegas, tras su experiencia profesional y su mucha observación. "¿Por qué las mujeres se echan atrás siempre, siempre, siempre?", titulaba con una de sus frases una entrevista en la revista Stern en febrero. "Mi libro está dirigido a las mujeres de educación alta, son las que hoy mayores posibilidades de elección tienen; son responsables de sus vidas". La corresponsal de TVE en Berlín, Aurora Mínguez se hacía eco en su blog, Alemán para principiantes, del impacto de las tesis de la ex alto cargo de prensa. "Las mujeres son cobardes, cómodas y serviles. Renuncian a desarrollar su propia vida escondiéndose detrás del papel de madre y ama de casa", asegura. Se subordinan voluntariamente a novios y maridos. Y añade Mika: "Este es el país [Alemania] en que muchas chicas universitarias, especialmente en la mitad occidental, se quedan embarazadas recién terminada la carrera y se ocupan de los niños que llegan justo en el momento en que deberían empezar a abrirse camino laboral. Aspiran a un trabajillo para no figurar como simples amas de casa con un título académico. No se plantean de manera sistemática metas ambiciosas ni tampoco ganar igual o más que sus compañeros o maridos. No parecen confiar en sus propias capacidades y tampoco están dispuestas a luchar por subir escalones en su profesión o en su empresa. El precio que hay que pagar para ello es, naturalmente, muy alto".
Bien. Preguntamos a algunas mujeres de esta redacción dos cuestiones al hilo de esta supuesta culpa propia que Mika describe.
1. ¿Qué hacemos mal las mujeres para no llegar más lejos profesionalmente?
2. ¿Es que no queremos, no podemos, no sabemos?
He aquí algunas (siete) de las respuestas recibidas:
PRIMERA.
1. Pensar, casi siempre y erróneamente, que no estamos lo suficientemente preparadas y plantearnos, ante un ascenso, si tiene sentido o no. Los hombres dicen sí siempre, sin pensar en más.
2. A veces no queremos, porque no creemos que sea apropiado o que podemos hacerlo. Sí podemos, pero de otra manera, en una cultura menos agresiva. Sí sabemos, aunque con frecuencia pensemos que no.
SEGUNDA.
1. El único error es no quejarse más, no reivindicar con mayor energía y convicción su posición. En el fondo, creo que las mujeres siguen pensando que se les recompensará por sus méritos. No es así. La meritocracia en España está poco desarrollada. Aquí se asciende por cooptación. Las mujeres lo tienen más difícil, pero deben pelear más por sus derechos y su reconocimiento.
2. Las mujeres son ambiciosas y quieren llegar lejos en su profesión. El problema es que para eso deben acatar reglas estrictamente masculinas y, además, superar demasiados obstáculos; la mayoría de ellos, insuperables. No hay que engañarse: los que detentan el poder se sienten más cómodos en sus círculos casi estrictamente masculinos y no están por la labor de dar un paso atrás para dejar que una mujer les quite la silla. Es una lucha descarnada por el poder.  
TERCERA.
1. Ser conformistas, tener otras prioridades, no aceptar el estilo de vida de los ejecutivos, (todo eso en el mundo ideal de que tuviéramos las mismas oportunidades). Y no me parece que lo hagamos mal, lo hacemos de otra manera. Y no todas. Odio las generalizaciones. Cada una es un mundo
2. A veces no queremos, a veces no podemos y a veces no sabemos. También, a veces, no nos dejan
CUARTA.
1. Nada. ¿Por que partes de la idea de que las propias mujeres tenemos la culpa de nuestra discriminación laboral?
2. ¿Será que nos lo impiden?
QUINTA.
1. El problema es que, muchas veces, nos tienen que ascender los hombres. Y a algunos les cuesta.
2. Podemos y sabemos, otra cosa es que queramos.
SEXTA.
1. No creo que hagamos nada "mal" sino que el entorno hostil a nuestra presencia en los cargos, la extrañeza que aún causa la ambición de una mujer provoca que sintamos que la montaña es un Everest. Esa misma hostilidad ambiental es la que provoca que tengamos más miedo, nos sintamos más inseguras, comentemos nuestros propios errores y tengamos dificultades para comentar los logros, para estar seguras de ellos. Ellos exhiben mejor sus conquistas, nosotras los callamos más, ellos hacen ruido, nosotras somos más silenciosas. 
2. Y dado que el crecer en lo profesional y el llegar más lejos depende tanto de la seguridad que uno exhiba, del ruido, en más grado que la eficiencia, se ve menos natural en nosotras ascender. Y dado que deciden ellos, puesto que son mayoría en el cargo, no se sienten seguros con mujeres que no se jactan, que no se sienten demasiado seguras, etc.
SÉPTIMA.
1. ¿Quién dice que lo hacemos mal? Y, por otra parte, ¿qué es llegar lejos profesionalmente? Dependerá de las inquietudes de cada persona. ¿Es más ser director de un periódico que reportero? ¿Por qué? ¿Por qué hay que aspirar a ser director de periódico? ¿Por qué debe medirse el éxito por convenciones sociales y no personales? El concepto de llegar lejos es absolutamente subjetivo y personal, lo marcan las ambiciones de cada cual. Y tan ambicioso es quien aspira vocacionalmente a ser director de periódico como quien decide convertirse en freenlance para poder hacer periodismo en la calle y manejar a la vez el tiempo a su antojo para ver cine, cuidar de sus hijos, hacer senderismo o jugar una partida de mus con amigos. Y tan lejos habrá llegado el primero como el segundo si es lo que perseguía.
2. Conclusión: Algunas quieren, pueden y saben “llegar lejos” profesionalmente; otras, saben que precisamente lo que no quieren es llegar ahí. ¿Por qué hay más hombres que mujeres en la cima profesional? El machismo no es un fantasma, existe. Pero hay mucho más que eso. Hombres y mujeres tenemos ambiciones distintas. Afortunadamente somos distintos.
Sheryl Sandberg, alta ejecutiva, por su parte, no emite juicios de valor en su charla sobre la conducta de las mujeres en genera o sobre ella misma, en particular. Dice: “No tengo la respuesta correcta. Ni siquiera para mí misma. Dejé San Francisco, donde vivo, el lunes y me iba a tomar el avión para venir a esta conferencia.Y mi hija de tres años cuando la fui a dejar en la escuela montó la escena de abrazarse mi pierna y llorar diciendo: 'Mami, no tomes el avión'. Es difícil. A veces me siento culpable. No conozco ninguna mujer,ama de casa o que trabaje afuera,que no se sienta así de vez en cuando. No estoy diciendo que trabajar fuera sea lo correcto para todo el mundo". Ella ofrece aquí varios mensajes para aquellas que quieran permanecer en el mercado laboral. Tres en concreto: 
1. Siéntense a la mesa. 
2. Hagan de su pareja un verdadero compañero. 
3. No se den por vencidas antes de abandonar el trabajo.
Los explica. Veánlo. Da ejemplos. Y concluye que su generación, lamentablemente, ya no va a cambiar los números de la cima. "En mi generación no va a haber un 50% de personas en la cima de ningún sector. Pero cifro mis esperanzas en las generaciones futuras. Creo que un mundo gobernado en la mitad de los países y en la mitad de las empresas por mujeres sería mejor... Tengo dos hijos. Un hijo de cinco años y una hija de dos. Quiero que él tenga la posibilidad de contribuir plenamente al mundo laboral o al doméstico y quiero que ella tenga la posibilidad de elegir no sólo de superarse sino de ser querida por sus logros".
Su consejo global para las generaciones de mujeres mas jóvenes es bien individual: 'Crean en ustedes mismas y negocien por ustedes mismas. Sean dueñas de su propio éxito...".
¿Bastará con eso?