domingo, 10 de junio de 2012

Ni cerebro femenino, ni cerebro masculino


Ni los hombres vienen de Marte ni las mujeres de Venus. Así de claro lo deja la neurocientífica británica Gina Rippon, dándole la vuelta al titular de un libro superventas que argumenta que hombres y mujeres tienen capacidades distintas porque sus cerebros son distintos. Rippon es una de los rebeldes del neurosexismo, investigadores que han dicho «basta ya» a los tópicos sexistas que se justifican sacando a colación las neurociencias. Ideas como separar a niños y niñas en la escuela«porque sus cerebros son distintos» o justificar que haya pocas ingenieras y matemáticas porque sus capacidades cognitivas son de otro tipo. Rippon explicó su opinión en el congreso de mujeres matemáticas europeas que se celebró la semana pasada en el Centre de Recerca Matemàtica, en el campus de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), en Bellaterra.

En un experimento del 2006 se planteó un test de matemáticas a dos grupos de escolares. Antes de la prueba, al primer grupo se le dijo que las mujeres solían hacerlo peor que los hombres, y al segundo lo contrario, lo que Rippon llama una «amenaza de estereotipo». Ello no solo afectó a los resultados -las chicas del primero lo hicieron peor que las del segundo-, sino que incluso las imágenes de escáner cerebral sacadas durante el test a algunas voluntarias revelaron distintos patrones de activación. «Imagina qué efectos puede tener en el largo plazo la exposición constante a mensajes como este», afirma Rippon, enseñando la foto de una camiseta rosa con la frase «Soy demasiado guapa para hacer matemáticas».
Estructuras diferentes
La explosión de las modernas técnicas para medir y visualizar el cerebro ha revelado que el masculino tiene algunas estructuras de magnitud distinta o conectadas de manera diferente respecto al femenino. Algunos científicos, divulgadores y políticos se han agarrado a estas diferencias para explicar como algo natural las desigualdades entre hombres y mujeres, y de ello ha surgido una exitosa literatura sobre el cerebro femenino, el sexo en el cerebro y otras fórmulas populares.
Sin embargo, argumenta Rippon, quizá son justamente esas desigualdades las que generan algunas de aquellas diferencias. «El cerebro es plástico: hay estudios con taxistas, malabaristas y jugadores de Tetris que demuestran que durante el aprendizaje de estas tareas el cerebro cambia de patrones de activación e incluso de estructura: por ejemplo, los taxistas desarrollaban un ligero crecimiento en una zona relacionada con la orientación», argumenta la científica.
«Las diferencias cognitivas entre hombres y mujeres son casi inexistentes. Son mucho más importantes las diferencias individuales», afirma Cornelia Fine, neurocientífica y autora de Cuestión de sexos (Roca Editorial), libro que en el 2010 plantó cara al neurosexismo«Hoy en día, no hay ninguna diferencia sexual en el cerebro que se relacione claramente con la manera de pensar o de sentir», afirma la investigadora.
¿Por qué algunos científicos insisten en los tópicos neurosexistas«Los investigadores tienen una enorme presión para publicar cuantos más artículos científicos puedan y es fácil publicar uno si se encuentra un indicio de diversidad por sexo», afirma Fine. Haciendo solo comparaciones por sexo, se pierden de vista otras clasificaciones, como la diferencia entre visualizadores y verbalizadores, apunta Rippon, u otras experiencias de género, según Fine.
«Es posible que exista un límite natural a la igualdad de género, pero actualmente no hay evidencia científica de ello», afirma Fine. «No quiero corrección política, sino corrección científica», concluye.

"La economía no tiene en cuenta las cifras clave, como el número de niños que sufren desnutrición o los kilómetros que tiene que andar una mujer para conseguir agua”



Vandana Shiva

Cuando un idioma inexistente lo expresa todo

Hans Zimmer y Lisa Gerrard

Lo más impresionante de esta pieza es que no hay traducción posible. La lengua que canta Lisa Gerrard no existe esta lengua.


La composición se hizo por la sonoridad de palabras inventadas y por palabras reales de varios idiomas.






¿Qué esconden los cambios de Educación para la Ciudadanía?


FETE-UGT ha defendido, desde el inicio y a través de distintos medios, la necesidad y la legalidad de la asignatura Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, dado que, desde su configuración, responde a los objetivos y contenidos marcados por el Programa Mundial de Naciones Unidas para la Educación en Derechos Humanos y las directivas y recomendaciones del Consejo de Europa.
Me pregunto por qué el Gobierno elige como una de las primeras acciones en materia de educación (en un momento de duras políticas de recorte en el sistema educativo) la modificación de la asignatura deCiudadanía, basándose, tal y como muestran las últimas declaraciones, en juicios de valor sobre un hipotético “adoctrinamiento ideológico” realizando desde esta. No entiendo cuál es el problema real para un cuestionamiento tan intenso y una prioridad tan marcada por parte del PP, si tenemos en cuenta que:

El fallo del Tribunal Supremo sobre la asignatura fue que era concebida como cualquier otra y clarificó, ya en el año 2009, que jurídicamente era de obligado cumplimiento, por lo que desautorizaba la pretendida objeción de conciencia.

Se fundamenta, como ya hemos afirmado en la Constitución, en las Directivas y Recomendaciones de la UE y en los Tratados Internacionales ratificados por España.

La crítica o cuestionamiento no se realiza desde una valoración objetiva de los resultados obtenidos por la asignatura en el periodo que lleva implantada. No existen razones objetivas de tipo pedagógico ni jurídico que justifique esta reforma legislativa.

Los verdaderos problemas o déficits del sistema educativo se encuentran, entre otros, en la alta tasa de abandono escolar y fracaso escolar, en el fracaso de orientación académica de los/las alumnos/as, en los bajos indicadores de calidad del sistema, y en una deficiente formación inicial y permanente del profesorado.

Quizá la razón haya que buscarla, en que el PP, antes en la oposición y ahora desde el Gobierno, y bajo la presión de los sectores más conservadores de la Iglesia católica, sigue entendiendo la educación asignada a la escuela, exclusivamente, como la transmisión de conocimientos, reservando a la asignatura de religión y al ámbito privado la educación en valores y la educación para la ciudadanía. Y, por lo tanto, la intención real sería suprimir la asignatura, tal y como ya están planteando algunos Consejeros de Educación en las comunidades autónomas gobernadas por el PP. El problema es que el Gobierno no puede suprimir la asignatura, sin desatender las recomendaciones internacionales, relativas a la obligación de la inclusión de esta materia como materia independiente del currículo.

Asimismo, no entiendo por qué el Gobierno sitúa como prioridades en el debate sobre Educación elementos no prioritarios para mantener una polémica “innecesaria” y, en consecuencia, para no abordar lo realmente importante, que son las necesidades y problemas detectados en el sistema educativo español. Las prioridades en el ámbito de la asignatura deberían ser, más que modificar los objetivos y contenidos; aumentar la carga horaria asignada por considerar la actual como insuficiente, promover y facilitar la formación específica del profesorado y la reglamentación de la ley, que permita homologar, evaluar el trabajo y sancionar a quienes tergiversen o eludan su cumplimiento. Si el objetivo de la reforma no fuese solo recortar contenidos a demanda de cierta clientela, sino mejorar la enseñanza en la materia, habría cabido al menos revisar el horario asignado y anunciar, algún plan formativo orientado al perfeccionamiento docente.

En un análisis más detallado de las modificaciones propuestas en el Proyecto de Real Decreto de modificación del RD 1513/2006 y del RD 1631/2006, sobre los objetivos y contenidos de la asignatura, desde FETE-UGT destacamos:

- La eliminación de conceptos y contenidos respecto al reconocimiento de la diversidad en los modelos familiares y la diversidad en la orientación sexual. No nombrarlos es no reconocer su existencia y dejar demasiado margen a la comunidad educativa para decidir no abordarlos según el tipo de escuela o en función de las creencias del profesorado.

Omisión total de los aspectos emocionales y afectivos como parte del aprendizaje y desarrollo personal. La causa, entendemos, debe ser otra vez considerar que dichos aspectos exceden el ámbito de la educación y la escuela, negándole a la esta, y por tanto al Estado su aportación y responsabilidad. Entendemos que la reforma no ha contado con la opinión de expertos, puesto que no puede haber desarrollo cognitivo sin desarrollo emocional. No se puede ir contra los principios ideológicos y pedagógicos que fundamentan la asignatura, y que han sido generados desde una larga trayectoria, iniciada en 1995 en el ámbito internacional y el seno de la UE.

Eliminación del estudio y reflexión sobre las causas que provocan la violación de derechos humanos, la pobreza y la desigualdad. Se eliminan, las referencias a la globalización económica y cultural y sus consecuencias en materia de vulneración de derechos humanos, impacto ecológico, existencia de conflictos violentos o explotación económica, cultural y sexual. Parece claro que los desafíos que plantea el modelo de desarrollo económico, social y cultural actual sólo pueden ser enfrentados por una ciudadanía crítica; para lo que es imprescindible promover la capacidad de análisis de la realidad, y sobre todo de las causas que generan dicha realidad. Curiosamente, aunque se elimina el análisis de las causas, después se utiliza como criterio de evaluación. No preguntamos, cómo podemos evaluar sin abordar en los objetivos y contenidos este análisis.

Eliminación del estudio y análisis de la desigualdad de género.Se elimina de los objetivos cualquier referencia en este ámbito y se establece como contenido la igualdad de derechos de hombres y mujeres. Otra vez, la reforma se ciñe a un tono “legalista”, sin posibilidad de análisis sobre las causas y consecuencias de la desigualdad y discriminación de género. Como consecuencia no se hace referencia alguna a ámbitos tan importantes como la relación igualitaria entre sexos o la violencia de género. Esta omisión no es neutra, sino que parte del argumentario mantenido durante años por el PP contra la supuesta ideología de género que les sirvió para descalificar duramente la asignatura de EpC.

Finalmente la reforma no se limita a eliminar objetivos y contenidos prioritarios, como los ya enunciados, sino que además, introduce nuevos contenidos, propios, esta vez sí, del ideario o ideología del Partido Popular, entre los que cabe destacar:

- Dimensión económica de la sociedad humana. El papel de la iniciativa económica privada en la generación de la riqueza y el fomento del espíritu emprendedor. Las ONGs y la Sociedad civil.Lo más sorprendente, es que se vincule en un mismo epígrafe la dimensión económica o iniciativa económica al mundo de las ONGs y la sociedad civil.

- Introducción del término moralidad humana o posturas morales como sustituto de otros términos, consensuados en la normativa y en la pedagogía como son: educación ética y democrática, igualdad de derechos, respeto a la diversidad, discriminación, interculturalidad, etc. Parece que se sigue intentando imponer la moral católica, basada en laley natural, a todo el sistema educativo.

- Alusión constante a la simbología del Estado Nacional, y vinculación de la ciudadanía a la nacionalidad y al cumplimiento de la ley. Esta visión reducida del concepto de ciudadanía, contradice la visión amplia del término que hace el Consejo de Europa[7] y que abarca cuestiones relativas a los derechos y las obligaciones, pero también ideas de igualdad, diversidad y justicia social. Ya no basta con limitar la idea de ciudadanía al acto de votar. Debe incluir también el conjunto de acciones ejercidas por una persona que inciden en la vida de la comunidad (local, nacional, regional e internacional).

- Los derechos humanos y el respeto a la vida y a la dignidad humana en el contexto de la nueva biotecnología. Otra vez, nos encontramos con la injerencia e imposición de la iglesia católica. Desde nuestra valoración, entendemos que bajo este epígrafe las escuelas confesionales o el profesorado puedan fundamentar, cómodamente, campañas contra el aborto y cualquier forma nueva de control de la fertilidad u otras campañas dirigidas a controlar o vetar el ámbito de la investigación científica.

Por último, la descabellada idea contenida en el proyecto de Decreto,vinculando el concepto de nacionalismo a exclusión social (nacionalismo excluyente), colocada además en el mismo párrafo donde se alude al terrorismo, a los Estados fallidos, y al fanatismo religioso, constituye un verdadero dislate que por suerte ha tenido que ser retirado, como consecuencia de la protesta de la Generalidad de Cataluña.

En el seno de la UE se han producido varias llamadas de alerta, respecto a los problemas y necesidades y sus causas, que muestran que los enfrentamientos sociales y religiosos se encuentran latentes. El aumento o visibilidad de la corrupción, el racismo, la xenofobia, la violencia de género, la intolerancia religiosa e incluso la violencia que empieza a surgir en los centros escolares son indicadores preocupantes de posibles rupturas sociales. En este sentido, desde FETE-UGT consideramos que prioritario adoptar las medidas oportunas para poner coto a estos problemas e iniciar caminos estratégicos capaces de evitar esa fractura social. Para ello, es necesario promover y potenciar la reflexión de la sociedad en general y de la comunidad educativa, en particular, desde un enfoque objetivo y constructivo, alejado de los estereotipos que propician intereses partidistas, en ocasiones, opuestos a la cohesión social.

No existen razones que justifiquen la derogación y sustitución de la norma precedente y el proyecto de decreto es innecesario, contraproducente y pedagógicamente estéril. Por todo ello, desde FETE-UGT solicitamos la retirada del Proyecto de Real Decreto por el que se modifican los objetivos y contenidos de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos.
Carlos López Cortiñas es secretario general de FETE-UGT

La habitación en llamas de Virginia Woolf




Mi primer encuentro con Virginia Woolf fue en una biblioteca del Instituto peruano-británico. Como cualquier chica de mi edad, no leía mucho, pero estaba ansiosa por descubrir autoras después de haber leído finalmente a las hermanas Bronte y a Jane Austen. Solitaria, buscaba guías, referencias, sentía que el ambiente limeño era asfixiante. Me encontré con Las olas en versión original, conseguí la versión en castellano y comparé ambas tratando de verificar la traducción. Lo primero que pensé: Si se puede  escribir así, todo está permitido. Había libertad en la forma, además de una manera de enfrentarse con la realidad que me parecía casi visual, plástica, sensible, una carne que latía lentamente al contacto con los ojos. Me sentía frente a un cuadro impresionista. Creo que también pensé, por fin una autora que se rebela contra un modelo dominante, por fin, alguien que puede señalarme cómo escapar de la tortura de no ser más que una prótesis en un mundo de mayoría masculina, una acompañante, una voz que balbucea cuando no puede ser clara e imponerse. Solo una reinscripción del mundo parecía prometer el final de una separación eterna entre los dos sexos, y ella me proponía una forma  distinta de verme en ese mundo en guerra.

A esa lectura, le siguieron otras, la de su diario de escritora, La señora DallowayEl faro,OrlandoLa habitación de JacobLas tres guineasLa habitación propia, y Entre actos. Tengo una cierta deuda con Virginia Woolf, por ella, podría decir que empecé a escribir. Su imagen de mujer en completa ruptura con su época, una catalizadora de su tiempo, capaz de dejar ver en lo que fue escribiendo un mundo interior que no logró unir el mundo afectivo con el mundo del lenguaje, es decir, su rebelión, su locura, hicieron que se convirtiese  en “un modelo de mujer”.
Banal decir que Virginia tenía una imagen de sí misma poco valorizada, aunque su mundo interior reventase de signos de vida, de referentes y representaciones que no encajaban con la representación rígida, sometida y castrada, que le mostraba el mundo exterior. ¿Fue esa la razón de su locura? Tal vez, siempre he sentido que su escritura nunca pudo llegar a estar habitada por ella, que siempre vagó a la búsqueda de un ser ausente que se entregaba a ese vacío existencial que revela frase del comienzo de La Señora Dalloway de ir a comprar flores, un hecho ínfimo que descubre el lado absurdo de la vida, la violencia, y la supervivencia inmediata de estos gestos. Sin embargo todo en ella habla del mundo y el tiempo que le tocó vivir, Freud y su teoría sexual, la promesa de la libertad de un cuerpo dividido en zonas restringidas, minadas, marcado por una memoria cruel que regresa siempre a buscar a su presa: la locura. 
Virginia ve el anuncio de la guerra como una regresión en la historia que anuncia tiempos de muerte y como la culminación de la violencia que gobierna las relaciones entre los dos sexos, hay que inscribir esas fallas del tiempo en la historia, a toda prisa, lograr salvarse, crear una escritura, apartándose de la mirada desaprobatoria de los demás, como otras escritoras: Charlotte Bronte, Emily, Jane Austen… y ella misma. ¿No se escondía de todo el mundo y esperaba el reconocimiento de los demás como una salvación? Por eso su escritura me parece existencialista, casi fenomenológica, en forma de fragmentos que se asoman al abismo de no ser nada, o no saber si es “alguien”, a través de lo que ella llamaba “chocs” emocionales y que entran en el interior de forma constante, como olas que no llegan a romper contra una orilla y siguen su curso, navegan. Su fluir es continuo como ella misma que recorre su propio mundo londinense y todavía victoriano sin lograr enraizarse, cosa que odiaba tanto como Simone Weil. Ser sedentaria, significa una forma de muerte, además Virginia conoce esa muerte interior que es la locura, esa desfiguración de la realidad constante que la asedió siempre y que le producía terror.
Muchos mitos en torno a Virginia Woolf, la escritora más estudiada del Siglo XX, aunque no todos sus libros posean el mismo brillo y algunos tengan un sopor que emana de ese volcán interior, arrasando con todo, escenas, diálogos, personajes. ¿Feminista Virginia? Militante por la libertad de las mujeres, aunque nunca encuentre “una esencia femenina” y termine  diciendo que esa esencia se define en la lucha de fuerzas, en una búsqueda por la independencia, que empieza con la autonomía económica, tan difícil de conseguir, y que plantea de forma rotunda  en Una habitación propia. La poética de la autora se convierte entonces en una política que plantea la recuperación de esos estados de “not being” que la vida como ser sexuado le ha impuesto. ¿Andrógina cuando escribe? Posiblemente el único instante en que abandona la división y está sola con su propia imagen, sin nadie que le reproche ser como es: Las mujeres viven como murciélago o búhos, trabajan como bestias y mueren como gusanos, escribe en Una habitación propia. No hay un centro, solo alguien que fluctúa buscando un sentido y ese sentido es la escritura misma, es la promesa de la libertad que debe nacer de una escritura nueva, liberada de atavismos y del peso de la ley.
Virginia y LeonardoPeticionImagenCA10YK93Aunque sus referentes fueron muy clásicos, quizás toda su vida haya sido una pelea constante entre la norma y la mujer que busca desesperadamente su deseo y su intimidad. No estudió, no tuvo hijos, no dio conferencias, se aferró a una vida organizada y burguesa con un hombre que mantuvo en secreto detalles sobre su vida juntos, que expurgó su diario, que controló la imagen que dejaría después de muerta con un celo y una autoridad dignas de un carcelero. Pero ella, incluso sus constantes reproches a la militancia feminista de algunas autoras, no se permite escapar a esa tensión que dominó  su vida y que está en sus textos, una especie de inmanente violencia que arrasa con todo y producen finalmente esos ataques de locura y de delirio. Para poder recuperar la vida y la cordura, es necesario escribir: Nada existe si no lo inscriboUna vida en escenas dramáticas: una madre que muere muy pronto, un padre ideal, una posible violación del hermano, el esposo que se disfraza de ángel guardián y que se cuidará toda su vida de aparecer como un profundo depresivo que intenta varias veces el suicidio, a lo mejor la verdadera biografía que escribirá, casi dictada por la autora a su sobrino Quentin Bell, y que ha servido para que Viviane Forrestier defienda la idea de que Leonard Woolf privó a Virginia de verse como una mujer normal, señalada como una histérica, una mujer que fue desconociéndose tanto en esa mirada, que terminó perdiéndose para siempre. Una vida en llamas, tan dependiente de la crítica que valida siempre su salud mental y su razón de ser, una existencia bajo la culpa de no haber sido madre, con el pretexto de apartarla de la locura, de haber sido frígida, cuando era Leonard quien desistió del más mínimo contacto con ella.
Coincidencias, repeticiones en el perfil con alfileres de  una escritora. Muy joven, ella escribeTener 29 años y no estar casada, ser una fracasada, sin hijos, loca, y no una escritora. Recuerdo que me molestaban las continuas quejas en su diario por no estar casada, Virginia, aceptaba la presión social, se fragmentaba y debía volver a pegar los pedazos cuando escribía para que la imagen en el espejo no sea borrosa. A lo mejor nunca mató, como prometió, “al ángel en la casa”, ¿tendría que responsabilizarla? No creo, su voz nos llega, setenta años después de haber llenado sus bolsillos de piedras y lanzarse al río, apoyada en el poder de un idioma, el inglés, recordándonos que aunque no hubiese llegado a encontrarse siempre consigo misma, los libros son el testimonio de ese largo paseo por Virginia.
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La Bibliothèque de la Pléiade (n° 576) ha publicado recientemente un tomo que recoge las novelas de Virginia Woolf.
Ilustración: Virginia Woolf retratada por Duncan Grant. Foto: Virginia con Leonador, su marido.

De nuevo otra lapidación contra una mujer


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El 13 de mayo, Intisar Sharif Abdallah fue condenada a muerte por lapidación acusada de adulterio tras un juicio injusto: no tuvo acceso a un abogado y el juicio se desarrolló en árabe, idioma que ella no entiende bien.  Inicialmente Intisar se declaró no culpable, pero en una vista posterior admitió los cargos tras haber sido golpeada por su hermano, al parecer. La sentencia condenatoria se basó únicamente en este testimonio.

Intisar Sharif Abdallah se encuentra detenida con su hijo de cuatro meses a quien amamanta. Está sumamente angustiada y no entiende su condena. Sus otros dos hijos están bajo la custodia de familiares, quienes tramitan un recurso de apelación. 

Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en cualquier circunstancia y a todos los métodos de ejecución. En concreto la lapidación, concebida para causar a la víctima un gran dolor antes de matarla, es una violación de la prohibición de la tortura contenida en el Pacto y en la Convención contra la tortura de la que Sudán es signatario.

La condena a muerte contra Intisar Sharif Abdallah es una violación de las normas del derecho internacional, y su ejecución violaría incluso la Constitución de Sudán, que prohíbe la pena de muerte para mujeres embarazadas o lactantes hasta los dos años de lactancia.

La sexualización de la ropa para niñas


Más shorts que nunca en las escuelas

Cristina Sen 




Se observan estos días en las calles grupos de piernas coronadas por un short de diseño minúsculo. Es la moda de niñas, adolescentes y jóvenes en edad universitaria, un uniforme de verano que acapara casi todos los estantes de las tiendas de ropa y que convierte en una aventura incierta encontrar un pantalón corto con algo más de tela. Los minishorts sirven para todo. Se llevan al colegio, al instituto, a la universidad. A la discoteca y a la playa, y también se han visto en algún puesto de trabajo. Madres y padres discuten con sus hijas, especialmente con las pequeñas, los profesores lo comentan. ¿Es el debate de siempre, el de la expresión y reivindicación de la juventud, o hay nuevos elementos?

La preocupación hoy latente a la hora de analizar el significado de esta moda es el de lahipersexualización, el acortamiento de la infancia, el ritmo de maduración de los jóvenes... Esto no significa vincular en términos generales la moda de los minishorts (los de la foto no son los más cortos del mercado) a estos aspectos que analizan psicólogos y sociólogos, pero sí que da pie a plantear si todos sus usos son adecuados, lógicos, sanos.

"Podríamos considerar que es una provocación de los adolescentes, una forma de enfrentar-se a los padres", señala Cristina Ramírez, profesora de Psicología Evolutiva y de Psicología de la Sexualidad (Universitat de Barcelona). Sin embargo, esta profesora, que aborda el debate desde muchos puntos de vista, estima que la forma de vestir es un lenguaje y cada uno ha de saber lo que expresa con ello. La coquetería, prosigue, es natural pero la cuestión es saber hasta dónde, "hasta dónde es adecuado llegar para que uno no sea visto como un objeto".

En cambio, quienes ciñen el análisis al pulso reivindicativo de la adolescencia y de la primera juventud recuerdan que a lo largo de la historia siempre ha habido polémica con las formas de vestir. El caso más paradigmático es el de la minifalda, creada en 1965 por la diseñadora Mary Quant, que se extendió rápidamente, y los shorts tampoco son nuevos en la historia del mundo. Pilar Pasamontes, directora científica del Instituto Europeo de Diseño (IED) en Barcelona y profesora de Historia de la Moda, considera que los shorts son una expresión de la juventud y surgen no de una imposición comercial, sino de las redes sociales y de los blogs. "Es verdad que en algunos casos no pueden ser más pequeños, son sorprendentes, pero tampoco diría que son una barbaridad", dice a modo de pincelada.

El elemento positivo que observa es su uso extensivo. Es decir, el hecho de que lo lleven altas y bajas, gordas, flacas. Pasamontes ve en ello un cierto desacomplejamiento, una cierta actitud yanqui de más desparpajo.

Hay que desmenuzar el tema. No es lo mismo cómo viste una chica de 17 años que una de 10. Ni es lo mismo ir al colegio con minishort que llevarlos el fin de semana. La cuestión, por lo tanto, es el tipo de valores con los que se crece, el armazón sentimental, sin que esto suponga caer en el puritanismo o defender el conservadurismo. Cristina Ramírez señala que lo que falta es una buena educación sexual, entendida no como el manual de cómo se pone un preservativo, sino de un sistema transversal que hable de valores, de comunicación, de sentimientos y de respeto, entendiendo que la sexualidad no es sólo genitalidad. Una educación tanto en la escuela como en la familia en la que cada uno se plantee cosas sobre sí mismo, que ofrezca criterios de selección a los niños y a los jóvenes, y autoestima.

El tema de la edad es por tanto importante, ya que, como señala, Ramírez, hay niñas de 10 años que eligen ropa sexy y no saben qué es ser sexy. Se trata así de plantear un proceso madurativo lógico, que ofrezca seguridad.

Hace un tiempo que el debate está sobre la mesa (en forma de cinta de tanga, de enseñar el calzoncillo...), ha llegado a los colegios con el planteamiento de cuál es la indumentaria adecuada para ir a estudiar e incluso en el Reino Unido ha sido una cuestión de Estado (véanse las informaciones adjuntas). Pero nadie se inclina por prohibir el uso de unas determinadas prendas, sino de ofrecer las herramientas para la autorreflexión. Ursula Oberst, profesora de Psicología (Blanquerna-Universitat Ramon Llull), señala que los adolescentes acentúan sus perfiles hiperfemeninos e hipermasculino, una actitud que acostumbra a suavizarse con el paso del tiempo. Y actúan también en función de la identificación con un grupo.

Considera, asimismo, que hoy "ya no se lleva" el perfil de "la chica mona", sino que lo que triunfa es una sexualidad agresiva en la que las féminas tienen un papel dominante a la hora de jugar con el poder de seducción. Se ensalza así a la mujer como objeto, pero eso ya no está siendo exclusivo de ellas, sino que la presión se empieza a dar también sobre los varones. La hipersexualización de estas etapas de la vida se ve en el mundo real, señala Oberst, pero queda más subrayada en las redes sociales, en los perfiles que las adolescentes exponen de ellas mismas en Facebook. Pese al análisis, esta doctora en Psicología considera que no hay que escandalizarse por el éxito de los shorts, ya que pasará como todas las modas, y también cambiarán de gustos quienes los llevan.

La American Psychological Associaton elaboró en el 2007 el Informe sobre la sexualización de las niñas, que ponía altavoz a un debate latente y a lo que se consideraba una realidad creciente impuesta por el modelo de consumo de los adultos. La sexualidad es inherente a la vida y un descubrimiento en la juventud, pero quienes defienden las tesis de esta excesiva sexualización señalan que esta llega contaminada por un determinado mundo adulto obsesionado. Los anuncios -con la mujer como objeto-, el contenido de las revistas para adolescentes, algunas series de televisión... A ello debe añadirse el acceso a cualquier contenido en internet, sin pasar por filtros previos explicativos. Y las consecuencias, según muchos expertos, son negativas, ya que mucho se ha escrito y se ha hablado sobre lo que conlleva la obsesión por la imagen y el excesivo culto al cuerpo.

"Cuando alguien te mira de una manera, hay que tener la madurez para saber responder", señala Cristina Ramírez, quien recuerda la importancia del aprendizaje de los límites aunque la adolescencia sea un momento de lucha contra lo impuesto. Se trata, por lo tanto, de buscar un equilibrio en el que, aunque suene prosaico, todo acaba dependiendo del tipo de shorts y de cuándo se usan. Algunas niñas salen de su casa con pantalón muy corto y leggins, y después las medias acaban en la mochila. En la universidad hay profesoras (en femenino) que comentan que hay chicas que vienen tan sexis que no se sabe muy bien cómo mirarlas. No es cuestión de debatir si han de ir o no sexis, sino de señalar, dicen, que igual el lugar más adecuado sería la discoteca.

Hay, así, shorts buenos y malos, y la cuestión sería hacerse con aquel con el que una se siente bien consigo misma en el momento adecuado. Y, sobre todo, que no se lleven en la cabeza.