miércoles, 24 de abril de 2013


La ciudad de las damas

La ciudad de las damas, de Cristina de Pizán



“Si las mujeres hubiesen escrito libros, seguramente todo habría sido diferente”, Cristina de Pizán
La ciudad delas damas, de Cristina de Pizán
Opinión: “Si las mujeres hubiesen escrito libros, seguramente todo habría sido diferente” estas son  palabras de esta autora nacida en 1364. Setecientos años más tarde seguimos en lo mismo. Un libro que puede ser un fantástico regalo para elevar la autoestima de nuestras amigas…, y la propia.
Esta creo que será un larga reseña, porque este ha sido un libro, que como tantos otros, debería haber leído hace mucho tiempo, un libro que me ha sorprendido, impresionado, un libro que ha dejado huella en mí, un libro que me ha hecho reflexionar sobre que si en 1364 ya existía Cristina de Pizán, es una vergüenza que hoy debamos tener un Ministerio de Igualdad, que sigamos hablando de violencia de género, y que las mujeres y los hombres, en definitiva, no hayamos alcanzado la igualdad absoluta.
Muchos sabéis que colaboro en un programa de radio en el que, como no podía ser de otra manera, hablamos de libros; en el programa previo a las fiestas navideñas solemos hacer recomendaciones para leer y regalar; y para mi sorpresa, la conductora del programa, Esther Orera, recomendó a los oyentes un libro escrito en el Siglo XIV por Cristina de Pizán, una mujer a la que se puede considerar como la primera escritora profesional de la historia: publica y vive de lo que escribe.Todo esto me pareció muy interesante pero… leer un libro del Siglo XIV, y con todo lo que tengo por leer, sinceramente, no estaba dentro de mis prioridades.Pero Esther es una mujer persistente, tanto que en el último programa, antes del merecido descanso veraniego, me llevó el libro a la emisora y lo puso en mis manos; al notar su tacto y mirar la portada del libro intuí que yo también quedaría atrapada en “La ciudad de las damas”.
pizanEsta escritora veneciana que nació en 1364, fue hija deTomasso de Pizano, astrólogo y médico de Carlos V de Francia. Su padre era un gran amante de las ciencias y del conocimiento, pero además era un adelantado para la época ya que permitió que Cristina, una niña inquieta y muy lista, pudiera acceder al mundo de las ciencias y de la cultura en general. El hecho de vivir en la corte de Francia y ser educada como una princesa, le ayudaría, años más tarde, a que su obra fuese publicada y dada a conocer en todas las cortes europeas. Pero también son muchas las dificultades que esta mujer debe superar para poder llegar a su meta.
La primera dificultad fue su propia madre, una mujer piadosa y tradicional, según describe la autora en el libro a través de una de las protagonistas:
“Tu padre, gran sabio y filósofo, no pensaba que por dedicarse a la ciencia fueran a valer menos las mujeres. Al contrario, como bien sabes, le causó gran alegría tu inclinación hacia el estudio. Fueron los prejuicios femeninos de tu madre los que  te impidieron durante tu juventud profundizar y extender tus conocimientos, porque ella quería que te entretuvieras en hilar y otras menudencias que son ocupación habitual de la mujeres”.
Cristina se casa a la edad de 15 años con Estienne du Castel, Notario del Rey, 10 años mayor que ella, y curiosamente ese matrimonio concertado, dio a Cristina sus años más felices, y tres hijos. A los 25 años quedaría viuda y sumida en un gran dolor. Y según cuentan las “malas lenguas” pudo terminar sus días como espía española en la Corte Vaticana. Falleció en 1430 en el monasterio de Poissy.
Del contenido de su extensa obra, tanto en poesía como en prosa, podríamos definirla como la madre del feminismo.
Y ahora que ya os he presentado a esta singular escritora hablemos un poco del libro.
Lo primero que quiero decir es que inicié su lectura saltándome la introducción, primer error, debí volver a tras y leerla, y las notas marginales también resultan muy interesantes.
Lo segundo, es que tanto la portada como las láminas que veremos entre sus páginas, me han gustado mucho y me han ayudado a adentrarme en esos años y forma de vida del medievo.
Cristina se encuentra en su habitación lamentándose de lo mal que todos los textos publicados que leía trataban a la mujer, no entendía cuales podían ser las razones por las que los hombres, clérigos y laicos, vituperan a las mujeres en sus escritos y libros, no encontrando ninguno exento de misoginia.
“Así me deshacía en lamentaciones hacia Dios, afligida por la tristeza y llegando en mi locura a sentirme desesperada porque Él me hubiera hecho nacer dentro de un cuerpo de mujer …”
Y en estas estaba cuando se le aparecieron tres Damas: Razón, Derechura y Justicia.
Estas tres Damas no sólo le darán consuelo sino las bases y cimientos para la construcción de una Ciudad de las Damas. Y así, nos irán narrando una larga relación de hazañas heroicas de mujeres, mezclando realidad, ficción y mitología, haciendo incluso dudar al lector sobre qué personajes son reales y cuales no. Pero en cualquier caso, logra transmitirte la ilusión de que también las mujeres han tenido mucho que decir en la historia, incluso habiendo estado vetado su acceso al conocimiento:
christine20de20pizan“Si fuera costumbre mandar a las niñas a la escuelas e hiciéranles luego aprender las ciencias, cual se hace con los niños, ellas aprenderían a la perfección y entenderían las sutilezas de todas las artes y ciencias por igual que ellos, pues aunque en tanto que como mujeres tienen un cuerpo más delicado que los hombres, más débil y menos hábil para hacer algunas cosas, tanto más agudo y libre tienen el entendimiento cuando lo aplican. Ha llegado el momento de que las severas leyes de los hombres dejen de impedirles a las mujeres el estudio de las ciencias y otras disciplinas. Me parece que aquellas de nosotras que puedan valerse de esta libertad, codiciada durante tanto tiempo, deben estudiar para demostrarles a los hombres lo equivocados que estaban al privarnos de este honor y beneficio. Y si alguna mujer aprende tanto como para escribir sus pensamientos, que lo haga y que no desprecie el honor sino más bien que lo exhiba, en vez de exhibir ropas finas, collares o anillos. Estas joyas son nuestras porque las usamos, pero el honor de la educación es completamente nuestro”.
Devolveré el libro a Esther (sé que es un regalo que le hizo a ella un buen amigo), pero no sin antes haber adquirido un ejemplar que pase a formar parte de mis lecturas especiales. Pero si alguien quiere regalármelo, cosa que le agradeceré profundamente (jejeje), sabed que estará incluido en mi carta de este año a SS.MM. los Reyes Magos. Y hasta entonces amiga deberás esperar para recuperarlo.
Nada más tengo que añadir, bueno sí…:
“Si las mujeres hubiesen escrito libros, seguramente todo habría sido diferente”
Pero éstas también son palabras de Cristina de Pizán

No hay comentarios:

Publicar un comentario